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Realizar reformas, ¿sólo una cuestión estética?

Cuando realizamos una reforma de nuestro piso, casi siempre pensamos mucho en el valor estético de los cambios que vamos a implementar, dándole la mayor importancia a cómo se va a ver nuestro piso una vez concluidos los trabajos.

Pero la realidad, es que la parte visual, es sólo la punta del iceberg. Realizar una reforma puede ser la oportunidad para efectuar cambios estructurales interesantes desde otros puntos de vista, como por ejemplo, la eficiencia energética.

¿Qué es la eficiencia energética?

Este concepto puede sonar simplemente a ahorrar energía, como cuando apagamos la luz si ya no hace falta o desconectamos los aparatos electrónicos para que no sigan consumiendo energía. Pero la eficiencia es mucho más que simple ahorro: representa utilizar cada unidad de energía a tope, obteniendo la más grande cantidad de satisfactores que pueda producir.

Por ejemplo, con una unidad de energía utilizada de forma eficiente, se producirá el doble de agua caliente sanitaria o el doble de calor para el hogar en invierno. Ello se traduce en un ahorro significativo en las facturas de gas y electricidad, y además, disminuye significativamente la huella de carbono que producimos. Esto quiere decir que usando la energía de forma eficiente, tenemos un menor impacto negativo en el medio ambiente y también, administramos mejor nuestro presupuesto mensual.

Incluir la eficiencia energética en los trabajos de reforma

Si nos interesa mejorar significativamente la eficiencia energética de nuestro piso al momento de realizar una reforma, hay distintas medidas que podemos implementar al momento de realizar trabajos. Generalmente, hay tres formas prácticas de incidir en este aspecto:

a. Cambiar puertas y ventanas. No sólo para añadir más luz, el triple vidrio y las ventanas pensadas para ser eficientes funcionan perfectamente como escudos que permiten que el calor natural del sol caliente auténticamente la casa y disminuya el uso de la calefacción. Las ventanas que siguen normas contemporáneas para hacerlas eficientes, reducen los “puentes térmicos”, es decir, potenciales salidas/entradas de aire que acaban por minar el calor o la frescura conseguidas al interior de la casa.

b. Mejorar el aislamiento térmico. Hay que reconocer que ante el envejecimiento del parque inmobiliario español, no muchos pisos cuentan con un verdadero aislamiento térmico. Éste puede implementarse antes de cambiar acabados diferentes en las paredes. Un piso bien aislado conserva la temperatura estable y cómoda a lo largo de todo el año con un menor gasto en electricidad o gas para su calefacción y ventilación.

c. Cambiar la caldera. Las nuevas calderas son cada vez más eficientes y eficaces para producir agua caliente y calefacción sin consumir una enorme cantidad de energía. El reúso de sus propios gases para funcionar, el uso de energías renovables… hay muchas nuevas formas de invertir en calderas modernas y que a futuro se ahorre mucho en mantenimiento y en facturas.

Si alguna de estas opciones (o alguna otra que no hayamos mencionado) te resultan interesantes al momento de reformar tu piso, no dudes en plantear todas tus dudas al momento de pedir tu presupuesto para reformas.

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