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Debemos plantearnos el mantenimiento de una piscina desmontable de forma muy similar al de una piscina de obra. Para ello, hay que contar con las herramientas y productos necesarios. Básicamente, precisan de un sistema de depurado del agua, un limpiafondos, recoge hojas y cloro u otro desinfectante similar. Dependiendo del tamaño de la piscina, el filtrado se puede plantear manual o automático. En cuanto al cloro y otros productos químicos, mejor optar por fórmulas líquidas para no dañar la lona y siempre eligiendo la variante específica para piscinas desmontables.

El nivel de cloro que mantengamos en el agua es, sin duda, nuestro principal aliado. Si conseguimos que esté constante, la piscina estará impecable. Para ello son muy útiles los medidores de cloración, unos kit de muy sencillo uso que debemos usar diariamente. Existen aparatos que miden y actúan automáticamente, incorporando cloro cuando es preciso. Pero, estos sistemas resultan caros y poco prácticos para piscinas de un tamaño mediano como suelen ser las domésticas.

El otro frente de acción debe estar enfocado a retirar lo antes posible todas las hojas y demás restos orgánicos a los que pueden estar sometida nuestra instalación. Cuanto menos tiempo los dejemos, menor será el riesgo de que aparezcan algas y otros microrganismos perjudiciales. Incrementa todos estos cuidados después de un uso intensivo o con más gente de la habitual.

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